España: una fábrica de talentos en fuga

España ha sido durante años un imán de inmigrantes, pero la crisis económica -y en especial el desempleo que alcanza los cinco millones de personas- está causando también que el país europeo se convierta en una nación de emigrantes.

(Ante la difícil situación económica, jóvenes españoles como Clara Morales y José Luis Delgado buscan suerte en el exterior.)

Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2012 abandonarán el país 580.850 personas y entrarán 450.000 inmigrantes.

Una de las tantas españolas que decidió buscar fortuna lejos de su país es Clara Morales, de 29 años, que acumula once páginas de currículum.

Es médico especialista en anestesiología y reanimación con calificación de excelente. Tiene numerosas publicaciones, trabajos de investigación, tesis, experiencia y, sin embargo, no encontró trabajo en España.

Se casó hace tres meses con el ingeniero José Luis Delgado y con el dinero que recaudaron de la boda no se fueron de viaje de novios, sino que lo invirtieron en buscarse un empleo en Londres.

“La razón principal por la que nos fuimos es la mala expectativa de trabajo que hay en nuestro país. En mi caso había algo, pero con muy malas condiciones, muchas guardias y muy mal pagado”, dice Clara.

Destino: Latinoamérica

Pablo Ferri, de 26 años, es un valenciano con un máster en periodismo.

Se marchó de España porque su trabajo en un periódico que no le aseguraba un sueldo mínimo al mes.

Todo el mundo hablaba de despidos, de reducciones de plantilla.

Ahora está en México, en el sofá de unos amigos.

Publicó algunos textos en revistas locales y trata de mandar otros a medios españoles.

“La verdad, no tengo idea de qué haré en el futuro a mediano plazo. Es la incertidumbre, así estamos todos y no podemos hacer más que intentar algo”, dice.

Su caso no es único y de los cinco millones de desempleados que registra el país, la tasa de desempleo juvenil alcanza el 45%.

Clara y José Luis dan rostro al goteo de miles de jóvenes que están abandonando España en busca de un futuro en el extranjero.

Perfil del emigrante

El joven calificado es el prototipo actual del emigrante español. Pero también se van miles de personas que creyeron encontrar en España un futuro mejor.

Como ejemplo, hace unos meses la policía española detuvo a un hombre africano que intentaba saltar la valla que separa España de Marruecos. Pero no era para entrar en España, era para huir del país, un hecho insólito.

En el estudio clic Extranjeros residentes en España: principales resultados, de la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, que estudia a los extranjeros inscritos en régimen general, se ve reflejado cómo salieron del país en el primer trimestre de este año 3.234 ecuatorianos, 1.751 colombianos y 1.511 peruanos.

El arquitecto peruano Mario Falero tiene la doble nacionalidad y, tras 30 años viviendo en Sevilla, decidió montar en Perú una sociedad con empresas españolas.

“Ahora vivo entre los dos países”, comenta. “Decidí ir a Perú porque el sector de la construcción estaba totalmente parado con la crisis española y para Latinoamérica, la empresa española es garantía de profesionalidad y seriedad”, aclara.

Española en Ramala

(Estefanía González es una sevillana de 31 años que vive en Palestina.)

Licenciada en psicología y en educación infantil, su situación en España era inestable.

A pesar de aprobar exámenes con nota sobresaliente, no consiguió empleo. Al empeorar su situación, salió de España.

En Ramala es maestra de música.

“En Ramala estoy contenta y muy cómoda. Aprendo profesionalmente, también personalmente y a nivel cultural, social y político”.

“Actualmente, el perfil de los emigrantes españoles no es el mismo que el de los anteriores emigrantes españoles. La ventaja es que ahora están muy bien preparados, y eso le da facilidades para emigrar”, reflexiona Falero.

Por su parte, Alban D’Entremont, profesor de Geografía Humana en la Universidad de Navarra, le explicó a BBC Mundo que se trata de “personas de ambos sexos con un alto nivel de preparación, que buscan oportunidades que no se les brindan en España, y a corto plazo no va a cambiar”.

D’Entremont, que escribió el artículo clic España, país de emigrantes (otra vez),clic hace énfasis en que España ya tuvo una fuerte ola de emigración, en el siglo XX.

“En ese momento, los emigrantes españoles no estaban preparados para integrarse en otra sociedad, se colocaban en trabajos escasamente calificados, con la finalidad de acumular capital y la idea de retornar al país de origen”, resalta.

Buenos profesionales en trabajos menos calificados
Para la Unión Europea, los españoles son los europeos que asumen los peores empleos en relación con la formación que han recibido.

Según un estudio de Eurostat, la proporción de los nacidos en España con sobrecalificación es del 31%, casi el doble de la media europea, con un 19%.

Amparo Sarmiento, de 28 años, es una de las sobrecalificadas. Diplomada en Turismo, hizo también un curso de secretaría, tiene experiencia en el extranjero, dominio del inglés y estudió italiano y japonés. Trabaja de teleoperadora en España.

“Si volviera a nacer, no estudiaría una carrera”, declara.

Las oportunidades de Alemania

Luz Marina Toro es una cordobesa de 23 años, licenciada en psicología.

“El panorama en España es desolador. De un gran sabio escuché que el mejor remedio para este desastre es la educación”.

Gracias a dos amigas que trabajan en un centro cordobés para personas con discapacidad, que contempla las bases de la conveción de la ONU, aterrizó en Berlín para un proyecto que se centra en las mismas bases internacionales.

“Si tuviera que decir que hay un día que no eche de menos mi casa, mentiría. No por ello siento ni la más remota duda de que Berlín es ahora mi lugar y mi momento”, dice.

“Los trabajos de turismo están muy mal pagados, peor que el que tengo ahora mismo. Muchos de mis compañeros de trabajo no tienen estudios universitarios y cobramos todos igual. Pero no me siento mal por trabajar en un empleo no calificado, porque sé que estaría peor si trabajara en algo relacionado con mi ámbito de estudio”.

También ocupan puestos de más baja calificación los mayores de 40 años que han sido despedidos de su trabajo.

“Son perfiles de personas que tienen formación en un ámbito determinado y han desarrollado ese empleo durante mucho tiempo. No tienen tantas opciones y están dispuestos a aceptar puestos de trabajo de peor categoría y más baja remuneración”, comenta D’Entremont.

Sarmiento considera una lotería trabajar en lo que se ha formado. “En realidad hemos asumido que tenemos que estudiar una carrera, porque es lo que hay que hacer, pero no esperas trabajar en eso”.

Ahora se plantea presentarse por segunda vez a unos exámenes para conseguir un trabajo público. “Evitaría la inestabilidad, estaría bien pagado, y las condiciones son mejores que en las empresas privadas, aunque es muy difícil conseguirlo”.

 

* Por Ángeles Lucas, España, 18 de diciembre de 2011

Argentina muestra al mundo cómo salir del fondo

Como ocurre en la actualidad en la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, hace una década Argentina también era un hervidero, con las calles de sus principales ciudades cubiertas de manifestantes que decían “basta” a su dirigencia. Entonces, otra historia comenzó a escribirse.

 

(La Casa Rosada, sede del gobierno, en tiempos de calma, muy diferente a las convulsionadas jornadas de 2001, cuando fue rodeada de manifestantes iracundos.)

Las protestas del 19 y 20 de diciembre de 2001 en Argentina, que dejaron 40 personas muertas y varias heridas, fueron el corolario de una prolongada recesión y del endeudamiento público que derivó en la quiebra económica y el consecuente crecimiento de la desocupación y la pobreza, que llegaron a ser las más altas de su historia moderna.

“Aquella crisis fue el resultado de las políticas de ajuste que recetaba el FMI (Fondo Monetario Internacional) en los años 90, que son las mismas que hoy están llevando a Europa a la situación en la que está”, aseguró la socióloga Norma Giarraca ante la consulta de IPS.

Giarraca es parte del equipo del Instituto de Investigaciones Gino Germani, de la estatal Universidad de Buenos Aires, y es autora del libro “Tiempos de rebelión: ¡¡Qué se vayan todos!!”, en el cual analiza el movimiento social surgido al calor del colapso económico, social y político de 2001.

La grave situación, que siguió a tres años de caída del producto interno bruto, fuertes recortes fiscales y un creciente endeudamiento, llevó a la renuncia en diciembre de 2001 del gobierno del centrista presidente Fernando de la Rúa a la mitad de su mandato de cuatro años, y le siguieron cuatro mandatarios interinos designados en 10 días.

Mientras, la pobreza había alcanzado a más de 52 por ciento de los 37 millones de argentinos de entonces y el desempleo trepó a más de 24 por ciento de su población económicamente activa. También los aeropuertos se llenaban con emigrantes, especialmente de jóvenes.

Así, las protestas no reconocían clases sociales: los sectores medios y medios altos reclamaban por sus ahorros atrapados en los bancos por decisión gubernamental, en lo que se llamó el “corralito financiero”, y los más pobres saqueaban comercios de alimentos para poder sobrevivir.

Finalmente se declaró el cese de pagos de la deuda, ante el pánico de operadores financieros de adentro y de afuera del país, y el presidente designado por el parlamento, Eduardo Duhalde, impulsó la derogación de la Ley de Convertibilidad, que por casi una década mantuvo atado el tipo de cambio de un peso argentino por cada dólar.

La devaluación de la moneda y la reestructura de la deuda, tras un muy exitoso canje de títulos del Tesoro con grandes quitas de capital y vencimientos prorrogados a plazos manejables, dieron pie a la recuperación del país desde 2003, cuando asumió la Presidencia por cuatro años Néstor Kirchner, el líder del sector centroizquierdista del Partido Justicialista (peronista) fallecido a fines del año pasado.

Desde entonces, la economía argentina crece casi sin pausa entre siete y 10 por ciento anual, salvo en 2009 cuando sólo fue de 0,9 por ciento debido al impacto de la crisis económico-financiera nacida el año anterior en Estados Unidos.

Ese desempeño económico y variados planes sociales implementados por Kirchner, primero, y desde 2007 por su sucesora y esposa, Cristina Fernández, abatieron los indicadores de pobreza y desempleo a valores menores de 10 por ciento.

La socióloga Giarraca explicó a IPS que Argentina “está mejor”, porque hubo “un manejo correcto de las variables económicas” favorecidas por el alza de los precios internacionales de productos primarios, que son lo que más exporta el país.

En cambio, según su análisis, en el plano político, no hubo el progreso reclamado. “El hartazgo contra los políticos, que se expresaba en las calles bajo la consigna ‘que se vayan todos’, pretendía una renovación que no se logró”, señaló.

Si bien hay hoy estabilidad, muchos jóvenes se suman a la militancia política y la satisfacción es mayoritaria como quedó demostrado en la reelección en octubre de la presidenta Fernández, con 54 por ciento de los votos, las demandas de democracia directa y mayor participación siguieron de largo, sostuvo.

No obstante, esa rebelión subsiste, según Giarraca, y se expresa en asambleas de vecinos de provincias del interior del país que reclaman contra la instalación de industrias extractivas que contaminan el ambiente sin dejar ningún beneficio a la población.

En países industrializados, la crisis derivada de un endeudamiento insostenible está siendo atacada por la dirigencia política y económica con una profundización de los recortes fiscales y de beneficios sociales, lo cual deriva en un creciente malestar social.

Movimientos como el de los “indignados” o 15 de Mayo (15M), nacido en España y desparramado por el resto de Europa, o el Ocupa, en Estados Unidos y Canadá, evocan los días trágicos de las protestas callejeras en Argentina, que también reconocían una convocatoria espontánea, por fuera de cualquier organización política o social. “Hay algo de ese hartazgo que vivimos en 2001 que hoy se expresa en Europa. Los estados de bienestar de los años 70 fueron desapareciendo y la cultura del capitalismo neoliberal impregnó todos los aspectos de la vida”, reflexionó la experta.

En este sentido, también se expresó el economista Julio Gambina, presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, que integra el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y de la organización ATTAC Argentina.

Para Gambina, la crisis de 2001 “es un espejo en el que debe mirarse Europa”. “Argentina llegó a esa situación explosiva por las políticas de liberalización, privatización y ajuste que hoy recomiendan el FMI y el Banco Central Europeo”.

Según recordó el economista, la crisis se zanjó en este país mediante “un relanzamiento del capitalismo” en dos instancias: la suspensión de pagos de la deuda, por un lado, y la devaluación de la moneda, que permitió que las exportaciones ganasen competitividad.

“El capitalismo en Argentina recompuso su capacidad de funcionamiento y de acumulación de ganancias, y los indicadores sociales mejoraron, aunque sin alcanzar los niveles de la década del 60 y 70, previos a la implantación de políticas neoliberales” o capitalismo salvaje, indicó a IPS.

Este esquema de superación de la crisis, recomendado para Europa por economistas como Joseph Stiglitz, exdirector del Banco Mundial y ganador del Premio Nobel de Economía en 2001, “es un modelo no tan fácil de imitar”, según Gambina, y no sólo por las restricciones que impone el euro como moneda única de muchos países europeos.

“No es tan sencillo, porque aun si se pudiera volver a las monedas nacionales y devaluar, países como Grecia o España no tienen la diversidad de recursos naturales para exportar que tiene América Latina”, advirtió Gambina.

Según su lectura, Europa debería mirar el proceso que está haciendo nuestra región que, a nivel político procura liberarse de la hegemonía de Estados Unidos con sus nuevas instancias de integración sin incluir a ese país y Canadá, como es la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, creada este mes.

“Europa tendría que pensar la forma de reconstruirse sin la hegemonía de Alemania y Francia”, que estarían, según Gambina, conduciendo a esa región a una profundización del ajuste social y el malestar de crecientes sectores de la población.

 

* Por Marcela Valente, BUENOS AIRES, Dic.2011 (IPS)

Violaciones como arma de guerra en Birmania

Miembros del ejército de Birmania violan en forma sistemática a mujeres y niñas para someter a las minorías étnicas rebeldes, denuncian activistas.

El último conflicto entre el insurgente Ejército para la Independencia de Kachin (KIA), en el norte, y las fuerzas de seguridad de la dictadura birmana –que ahora dio paso a un gobierno nominalmente civil pero bajo supervisión militar– revela un propagado uso de las violaciones como arma de guerra.

La Asociación de Mujeres Kachin de Tailandia (KWAT) reportó que al menos 37 mujeres fueron violadas por soldados entre junio y julio, cuando comenzaron los últimos combates.

Organizaciones por los derechos de las mujeres que trabajan a lo largo de la frontera con Tailandia documentaron 81 casos de violaciones a mujeres y niñas, 36 de las cuales fueron asesinadas, en ocho meses de enfrentamientos entre el ejército birmano y fuerzas insurgentes de grupos étnicos.

Este lunes 12, el presidente Thein Sein ordenó suspender los ataques a los rebeldes en el norte, con el objetivo de buscar una solución política al conflicto.

Mientras, en la última década, la Liga de Mujeres de Birmania, que reúne a varios grupos no gubernamentales, documentó cientos de casos, mostrando que las violaciones no eran simples consecuencias del caos de la guerra, sino una estrategia deliberada de los militares.

“Al mirar a la naturaleza de las violaciones y el agravamiento de la situación durante el conflicto, podemos decir con confianza que los militares están precisamente usando la violación como un arma de guerra contra las mujeres”, dijo a IPS la fundadora de KWAT, Shirley Seng.

“Nuestro objetivo es reunir información sobre violencia sexual para entender las causas y divulgarlo ante la comunidad internacional”, explicó Seng, viuda del fundador de la Organización para la Independencia de Kachin, brazo político del KIA.

“Donde quiera que ocurran casos de violación, obtenemos información de nuestros afiliados, y también vamos y entrevistamos a las víctimas, y realizamos nuestras propias investigaciones de campo”, señaló.

“¿Cómo saber si la violación está siendo usada como un arma? Porque eso mismo se lo dan a entender a los civiles los soldados que los están atacando”, explicó.

Las víctimas de violación están en continuo riesgo, no solo de los perpetradores, que gozan de impunidad, sino también de sus propias comunidades, debido al estigma social que sufren, revelan informes locales.

Los conflictos en los estados birmanos de Shan (este) y Kachin (norte) entre las fuerzas armadas y grupos étnicos estallaron en marzo y junio, provocando el desplazamiento de más de 30.000 civiles.

Los soldados regularmente persiguen a los rohingyas, que no son reconocidos como ciudadanos por el gobierno birmano, aunque han vivido en el occidental estado de Arakan por generaciones, estableciendo vínculos sociales y haciéndose de propiedades.

Historias de desplazamiento, violencia y persecución involucrando a comunidades minoritarias como los karen, los shan y los kachin han sido comunes desde la formación de Birmania en 1948, cuando representantes étnicos comenzaron a exigir autonomía.

Cuando se formaron grupos armados en estas minorías, el gobierno respondió con dureza, militarizando sus tierras.

Las mujeres constituyen la población más vulnerable. La violencia sexual ha sido constante entre las comunidades étnicas que viven en las fronteras del país. Hay continuos informes de desplazamiento deliberado e intimidaciones.

Las mujeres son el principal objetivo de los militares, que buscan debilitar la fábrica social de los grupos étnicos.

“Yo tenía solo cuatro años. Mi madre me dijo que debíamos huir, pues de otra manera nos matarían”, indicó Rahima, de 21 años, contando cuando abandonó su hogar en Arakan.

Durante su huída a la frontera con Tailandia, ella, su familia y otros buscaron refugio en estaciones de tren, donde sin embargo los militares hacían frecuentes redadas.

Rahima contó que los soldados se llevaban a las mujeres más “atractivas”, que luego regresaban con obvias heridas físicas y mentales como consecuencia de violencia sexual y tortura.

La hermana de Rahima fue violada por soldados birmanos pero, por temor al estigma en su comunidad, nadie en la familia habla de lo ocurrido.

“Es muy vergonzoso en mi cultura hablar de una violación. En todo mi tiempo aquí, han sido llevadas decenas de mujeres. Ni una contó nada de lo que pasó”, dijo Rahima

Es difícil verificar cuán explícitas son las “órdenes de violar” mujeres dadas a los soldados por sus oficiales, pero sí se puede constatar que los aumentos en la violencia sexual coinciden con renovadas situaciones de conflicto.

Seng cree que el uso de la violación no solo es estimulado, sino ordenado por los oficiales militares birmanos.

Con ella coincide Charm Tong, líder de la Red de Acción de Mujeres Shan y co-autora del informe “Licencia para violar” de 2002, que documentó 173 casos de violencia sexual en el estado de Shan afectando 625 niñas y mujeres.

Tong sigue viajando a Shan, donde ella y sus colegas documentaron casos de mujeres embarazadas violadas con sus hijas en sus hogares por parte de soldados que hacían redadas en aldeas.

La Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, reconoce la violación, la esclavitud sexual “o cualquier otra forma de violencia sexual de comparable gravedad” con los crímenes guerra cuando son cometidos de forma sistemática.

El objetivo de la Liga es movilizar apoyo para una investigación por parte de un organismo internacional, examinando tendencias, patrones y extensión de la violencia sexual perpetrada por soldados en Birmania.

Tomas Ojea Quintana, reportero especial de la Organización de las Naciones Unidas para Birmania, expresó preocupación por los “continuos abusos a los derechos humanos, como trabajos forzados confiscación de tierras y violaciones en comunidades étnicas minoritarias”, y llamó a crear una comisión investigadora independiente cuando visitó este país en septiembre.

Tras la visita de Quintana, el gobierno birmano creó la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Myanmar (nombre oficial de este país reconocido por la dictadura), con el objetivo de “salvaguardar los derechos de sus ciudadanos”, como informó el periódico estatal New Light of Myanmar.

Grupos de derechos humanos señalan que cualquier mecanismo para responsabilizar a los perpetradores debe ser seguido de un proceso de reparaciones, y todo eso solo puede lograrse cuando se ponga fin a la militarización de las comunidades.

* Por Preethi Nallu, BANGKOK, 12 dic.2011 (IPS)