“Hay medidas más efectivas que los despidos para superar las crisis de las empresas”

No hay día en que no aparezcan en los diarios noticias sobre empresas en crisis que se ven obligadas a recortar gastos, despedir trabajadores o paralizar proyectos de inversión. Cuando esto ocurre, muchas compañías contratan los servicios de expertos en gestión de empresas en dificultades, como el protagonista de esta entrevista, Eduardo Navarro (socio director de la consultora Improven), quien explica cómo se vive dentro de una empresa una situación de crisis, las medidas que se emplean para combatirla y cómo éstas pueden influir en el rendimiento de los empleados.

¿Cuáles son las principales causas por las que las empresas -en especial, las pequeñas, que son las más numerosas- entran en crisis?

La clave en la crisis es la habilidad en la gestión de las empresas. El entorno ha cambiado y es más duro que el de años anteriores, pero en esta situación hay empresas que salen victoriosas y que son incluso más rentables que en tiempos de bonanza económica. Nuestra visión es que la gestión de empresarios y directivos es el elemento diferencial en la situación actual. Ahora es el momento en el que se ven con claridad las diferencias entre los buenos y los malos dirigentes. En tiempo de crecimiento, todos los gestores son buenos. Ahora se identifica claramente que no es así. Los directivos tienen que “cambiar el chip” porque las prácticas válidas en épocas de crecimiento no son las mismas que en periodos de crisis.

Una de las medidas más socorridas a la hora de poner en marcha un plan de salvamento son los despidos. Hay muchos expertos que critican esta práctica porque a medio y largo plazo supone una pérdida que hace que la compañía sea menos competitiva…

En un estudio realizado por nuestra consultora, se dice que más de la mitad de las empresas que están acometiendo ERE (expedientes de regulación de empleo) no lograrán salir de la crisis sólo reduciendo plantilla. Creo que se sobrevalora el impacto que la reducción de plantilla pueda tener en el cómputo final de la cuenta de resultados. Otras actuaciones como la venta/cierre de unidades de negocio o la eliminación de clientes o productos no rentables tienen un impacto igual o más importante que las reestructuraciones de personal.

Sin citar nombres, ¿puede explicar un caso de reflotamiento de empresa en la que usted haya participado, las medidas aplicadas y los resultados conseguidos?

Hemos trabajado en multitud de casos, pero comentaré uno en el que he estado involucrado los últimos meses. Se trata de una empresa del sector auxiliar de construcción que se puso en contacto con nosotros tras identificar un deterioro importante de su cuenta de resultados. Se había expandido enormemente en los últimos años llegando a tener siete unidades de negocio y a facturar 140 millones de euros. Sin embargo, se había metido en pérdidas de seis millones de euros. Tras un análisis inicial de seis semanas, identificamos que tres unidades de negocio eran claramente deficitarias y que, vendiéndolas o cerrándolas, la empresa se ponía en números positivos de dos millones de euros. Al final se vendieron dos unidades de negocio, se cerró la tercera y se consiguió tener una compañía que factura en torno a 70 millones de euros, pero con una rentabilidad por encima de la media de su sector, y con un futuro muy interesante.

En tiempos de crisis, el talento de los empleados sigue siendo el elemento más importante para gestionar con éxito
¿Qué criterios debe seguir la dirección de una empresa que, viéndose obligada a realizar despidos, debe elegir qué empleado continúa y cuál sale de la misma?

Deben ser criterios lo más objetivos posible. Pese a ello, en el 64% de los casos estudiados, se utilizan criterios subjetivos para dimensionar la plantilla y cuantificar el impacto que va a tener en la cuenta de resultados. En situaciones críticas se deben tomar siempre las decisiones de una manera analítica para evitar decisiones impulsivas que llevan a malos resultados. Es importante señalar que, en tiempos de crisis, el talento de los empleados sigue siendo el elemento más importante para gestionar con éxito.

¿Rinde igual un empleado en un periodo de crecimiento que en una fase de crisis?

Lo más importante es comunicar al personal en todo momento qué decisiones se están tomando y cuáles se van a tomar. En muchas ocasiones, la reestructuración no se hace de manera firme sino en varias fases debido a la indecisión o a la falta de planificación. Este tipo de decisiones conllevan un importante desgaste en el clima interno de la organización por la incertidumbre que se genera, lo que lleva a un descenso de la productividad y, por tanto, a más problemas.

¿Qué consejo le daría a un empleado para que conservara su trabajo?

Los empleados nos tenemos que plantear siempre qué valor o beneficios son los que damos a la empresa con nuestro trabajo. En la medida en que aportemos claramente valor a la empresa, es seguro que vamos a conservar nuestro puesto de trabajo. Por tanto, como casi todo en la vida, la solución es crear valor y no pensar en situaciones negativas.

Cerrar unidades de negocio o eliminar clientes o productos no rentables tiene un impacto igual o más importante que la reestructuración de personal

Pregunta obligada: ¿cuánto durará la actual crisis?

Nadie puede saber lo que durará esta situación porque depende de decenas de hipótesis que actualmente son impredecibles. Lo único que parece claro es que el año 2009 va a ser peor que el 2008 ya que, tras la crisis financiera, ahora parece que viene la crisis de la “economía real”.

Hay variables que pueden cambiar bastante el panorama de los próximos meses como, por ejemplo, qué va a suceder en el ámbito financiero con la intervención de los gobiernos y el nivel de activos tóxicos, si estas ayudas serán suficientes y los gobiernos tendrán capacidad financiera, si los líderes tanto políticos como empresariales van a liderar o van a estar atenazados por la presión, las tasas de desempleo, la evolución de las materias primas y de la inflación, la unión o desunión de la Unión Europea ante la crisis, etc. Es difícil hacer previsiones hasta que no se vayan despejando algunas de estas incógnitas.

Pero lo que sí está claro es que esta crisis no se parece a ninguna otra de las anteriores. Hay multitud de análisis comparativos con lo que ha sucedido en otros momentos de incertidumbre económica, desde la crisis del 29 hasta la de las “puntocom”, y al final no se extraen conclusiones relevantes porque son situaciones absolutamente distintas. El mundo ha cambiado. Ahora estamos globalizados y por tanto la situación no es comparable y al mismo tiempo es bastante impredecible. Nunca hemos tenido una crisis de confianza como la actual en un mundo globalizado como el que tenemos.

¿Qué sectores son los más afectados por la crisis, y cuáles no lo están?

Sin duda, el sector inmobiliario y de la construcción, el financiero y el del automóvil son algunos de los grandes sectores más afectados por la actual crisis. Por el contrario, sectores como la sanidad, que atañe a necesidades básicas, soportarán mejor los meses que nos esperan.

De los que están en crisis, ¿cuáles cree que remontarán antes la situación?

Pensamos que no hay malos sectores sino malos gestores. La velocidad de reacción depende más de las habilidades del equipo gestor que del sector en concreto. En los últimos años vemos casos de decenas de sectores donde ha habido una gran crisis y sin embargo han salido empresas que han sabido defenderse y superar la coyuntura negativa.

* Autor: LOLA RAYA BAYONA, EROSKI, 10 de noviembre del 2008

“Localtarianos” una alternativa cercana para los consumidores

Alimentarse de productos locales y de temporada beneficia al medio ambiente, la salud y la economía

Si carnívoro es el que ingiere carne y vegetariano el que basa su dieta en los vegetales, un “locálvoro” o “localtariano” es un consumidor de productos locales. Los seguidores del “localtarianismo”, cada vez más numerosos en algunos países, recuerdan el impacto medioambiental del tráfico internacional de productos alimenticios, y resaltan las ventajas para la naturaleza, la salud y la economía de consumir alimentos locales y de temporada.

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La mundialización del mercado alimentario permite hoy en día disponer, durante todo el año, de productos de cualquier lugar del planeta y fuera de temporada. Para ello, el transporte internacional de dichos productos ha tenido que crecer al mismo ritmo que su consumo, con el impacto medioambiental que supone. El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) o la propagación de especies invasoras son algunos de sus efectos negativos más importantes.

El aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero o la propagación de especies invasoras son algunos de los efectos negativos del transporte internacional
En algunos casos, se producen largos y curiosos viajes, como ponía en evidencia un artículo del diario The New York Times: bacalao pescado en Noruega, enviado a China para su fileteado y devuelto a Noruega para que lo exporte al resto del mundo; limones argentinos vendidos en los mismos lugares de España tradicionalmente productores de dichos cítricos; guisantes kenianos que abastecen la mitad de los mercados europeos; o kiwis italianos vendidos en Nueva Zelanda, donde es la fruta nacional.

Frente a estas idas y venidas, los “localtarianos” propugnan consumir productos elaborados en su ámbito cercano. Los seguidores de esta dieta aseguran que sus ventajas medioambientales, sanitarias, alimentarias y económicas son muy diversas:

Evita el transporte internacional de productos, y con ello su impacto medioambiental.
Defiende la biodiversidad doméstica, puesta en peligro, al procurar la supervivencia de las especies autóctonas.
Es más segura, ya que sortea los problemas de transmisión de enfermedades del tráfico internacional y está más vigilada, al tener más limitado y controlado su origen y destino.
Permite unos productos más frescos, sabrosos y duraderos, al ser producidos en temporada, sin necesidad de conservantes y con un menor o nulo uso de pesticidas, y al transcurrir muy poco tiempo desde su producción hasta su llegada al consumidor.
Tiene un efecto positivo en la economía cercana al consumidor, puesto que favorece el desarrollo sostenible de los productores locales y el aprovechamiento de tierras para producir alimentos.


Cómo hacerse “localtariano”
Convertirse en “localtariano” es una opción personal, por lo que cada consumidor decide dónde ponerse los límites, teniendo en cuenta las posibilidades. Para empezar, hay que establecer la frontera entre lo “local” y lo “foráneo”. Algunos se circunscriben a un área geográfica, ya sea una provincia, un condado, o incluso un país.

Otros “locálvoros” delimitan una distancia concreta, y así hay quien sólo consume productos elaborados en un radio de 160 kilómetros (km), y otros que lo amplían hasta los 400 km. Por su parte, algunos sólo consideran local lo producido en su comunidad de vecinos, mientras que los “locálvoros” más estrictos únicamente consumen los alimentos producidos por ellos mismos.

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Asimismo, puede haber otros factores que diferencien al tipo de “localtariano”. Por ejemplo, dentro de los “localtarianos” puede haber omnívoros, vegetarianos o veganos, o personas que consuman un producto fuera de su ámbito local siempre que sea elaborado de forma ecológica y solidaria.

En cualquier caso, lo más importante es llevar una dieta sana y equilibrada, por encima del elemento local. Por ello, se puede acudir a una fórmula mixta, que incluya productos de fuera cuando no quede más remedio.

A la hora de consumir productos locales o cercanos a su residencia, el consumidor puede fijarse en las etiquetas que marcan su origen, o acudir directamente a los productores de su entorno. Y para conocer qué productos se encuentran en plena temporada, la guía de los alimentos de CONSUMER EROSKI ofrece los calendarios de pescados y mariscos, frutas y hortalizas y verduras. Otro consejo interesante es congelar o embotar una parte de los productos de temporada, de manera que se pueda disfrutar de ellos en otros momentos del año.

Por otra parte, el consumidor puede convertirse en productor, por lo menos de algunos de sus alimentos. En caso de no contar con un jardín o una pequeña parcela de terreno, puede acudir por ejemplo a los cada vez más numerosos huertos urbanos de las grandes ciudades.

Ejemplos de organizaciones
En algunos países, el “localtarismo” gana cada vez más seguidores. En Estados Unidos se pueden encontrar diversos colectivos más o menos estructurados, libros como “The 100-Mile Diet” u “Omnivore’s Dilemma” y webs como 100MileDiet, que detallan las ventajas de “comer local para un cambio global”. Asimismo, los programas de apoyo a la agricultura comunitaria ayudan a los granjeros locales que ponen en venta sus productos a los consumidores locales.

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Algunos casos son particularmente llamativos: el colectivo “Nuestras Raíces”, con sede en Holyoke, Massachusetts, reúne a un grupo de personas de origen portorriqueño que plantea el cultivo local como una forma de salir de la pobreza, en una zona degradada por la depresión industrial. Por su parte, la organización “Replanting New Orleans” replanta, haciendo honor a su nombre, cultivos que permitan a esta ciudad superar los daños provocados por el huracán Katrina y su delicada situación económica.

En otros casos, los “localtarianos” se organizan en torno a un producto. Por ejemplo, el grupo “Backyard chickens” propugna la cría de gallinas junto a las viviendas urbanas. Para ello, informan a los interesados de los lugares donde se permite (algunas ciudades lo prohíben por considerarlo demasiado ruidoso), reúnen apoyos para su difusión, explican dónde comprar el gallinero o incluso cómo construirlo.

Por su parte, en el Reino Unido también se pueden encontrar organizaciones de “locálvoros” y programas que ofrecen becas y subvenciones para proyectos que desarrollen la producción local.

* Autor:  ALEX FERNÁNDEZ MUERZA, EROSKI

Helados para superar la crisis en Rusia

Novosibirsk, la capital no oficial de Siberia, es definitivamente una ciudad de optimistas.
Vine aquí buscando gente afectada por la crisis financiera. En vez de eso, encontré un negocio robusto a la espera de que ocurra la crisis para aprovecharla.

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En una región en la que la temperatura en esta época del año es usualmente 25º bajo cero, está una exitosa empresa que no hace abrigos gruesos o sombreros abrigados. Lo que produce es helado.

Y es que sólo en esta ciudad hay más de 300 kioscos que venden helado y nada más.

Y todos son rentables. La gente aquí come helado hasta en invierno.

No es un chiste

Así que no es de extrañar que al productor de helados local, una compañía llamada Inmarko, le está yendo tan bien. De hecho, es el mayor productor de helado de toda Rusia.

Justificadamente el presidente de la compañía, Dimitri Dokin, está de buen humor.

_45276273_helado5“Puede parecer que el invierno en Siberia dura todo el año y aquí vive muy poca gente, así que ¿quién va a comer helado aquí aparte de los osos? Esa es exactamente nuestra principal ventaja. ¡Nuestros competidores no nos tomaron en serio!”, le dijo el magnate del helado a la BBC.

Es difícil tomar en serio el helado en Siberia, pero a estos empresarios les funcionó.

Todo empezó en 1992, cuando un joven estaba haciendo fila afuera de la principal tienda de departamentos en Novosibirsk.

Era febrero -pleno invierno boreal- y la cola era para comprar helado, pero no parecía haber suficiente para todos los que esperaban.

Así que el joven notó que había una brecha en el mercado y fundó su propia compañía, e invitó a varios de sus amigos a unirse al proyecto, entre ellos a Dimitri Dokin.

Sabor invernal

Después de cuatro años de trabajar juntos, construyeron la primera fábrica. Hoy en día el negocio vale más de US$200 millones y provee a todo Rusia de helado.
Cuando hablamos de la crisis financiera, Dokin simplemente se ríe.

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“Este noviembre vendimos más helado que en noviembre pasado. Nuestra participación en el mercado ha aumentado más de 2,5% este año”, señala.

“Cuando la crisis golpee a nuestros competidores, estaremos listos para aprovechar lo que dejen. Nuestras ventas se incrementarán incluso si la demanda cae en un 15%. Para nosotros, esta crisis es una oportunidad”.

Eso es exactamente lo que esta firma hizo tras la crisis de la deuda rusa en 1998.

El helado barato se convirtió en el único lujo que se podía dar mucha gente e Inmarko aumentó la producción.

Ahora están aún mejor preparados, tras crear su propia red de distribución, reduciendo así su dependencia de atribulados minoristas.

A prueba de recesión

Y los productores de helados no son los únicos optimistas.

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Novosibirsk es una ciudad grande que no cuenta con la materia prima de la que Rusia depende. No tiene petróleo ni gas ni metales, ni siquiera gigantes fábricas industriales.
Esta es una ciudad de universidades e institutos de investigación, donde el mayor capital es la gente y sus ideas creativas.

Y hay una abundancia de exitosas empresas pequeñas y medianas, innovando y expandiéndose, que se rehúsan a asustarse con la crisis.

Compañías que están creando nanorobots y nuevas técnicas de purificación, nuevas medicinas y una nueva generación de juegos de computador.

Una de las historias con final feliz es la de una compañía que se inventó un nuevo tipo de impresora que plasma las imágenes en la estructura misma del papel en vez de sobre su superficie. Se dice que competirá con la Hewlett Packard algún día.

Innovación

Pero, con el helado, ¿qué se puede hacer que sea nuevo?

No mucho, pero Inmarko trata: ofrecen helado con pimienta negra, helado con pescado y uno llamado Vampiro, que viene con una estaca de madera de álamo -única arma con la que se puede destruir a un vampiro-.

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Y están planeando introducir más productos, a pesar de la inestabilidad económica actual.

Algunos pensarían que están locos, pero el hecho es que están ganando mucha plata.

No le temen al frío, ni tampoco a la crisis.

* Kiryl Sukhotski ,BBC, Novosibirsk

Negocian rescate a los tres grandes automotrices en USA

La jefa de la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, afirmó que ese cuerpo llevará a votación la semana entrante el controversial paquete de rescate que altos ejecutivos de la industria automotriz han estado solicitando durante los últimos 15 días.
Los tres grandes, General Motors, Ford y Chrysler, quieren US$34.000 millones en créditos, pero Pelosi aseguró que cualquier asistencia debe estar atada a una rigurosa supervisión, además de garantías de que la industria será viable en el largo plazo.

Los fabricantes de autos aseguran que si no obtienen la ayuda crediticia están expuestos a su desaparición con la consiguiente pérdia de unos 3 millones de puestos de trabajo.

Justamente este viernes el Departamento del Trabajo divulgó las más recientes cifras sobre desempleo y la noticia de que las empresas eliminaron 533.000 puestos de trabajo en noviembre, el mayor aumento mensual en 35 años.

Nueva interpelación

Los ejecutivos de General Motors, Ford y Chrysler se enfrentaron por segundo día consecutivo a los cuestionamientos de legisladores en el Congreso, pero salieron del Capitolio sin un acuerdo de un plan para el rescate de la industria automotriz.
En los comentarios que dieron inicio a la audiencia de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, su presidente, Barney Frank, advirtió que no ayudar a las automotrices “en medio de la peor situación económica desde la Gran Depresión sería un absoluto desastre”.

Los “Tres Grandes de Detroit” se han encontrado con bastante oposición a su pedido de un plan de ayuda de US$34.000 millones.

Además, General Motors anunció que despedirá a 2.000 trabajadores adicionales en EE.UU. a principios del próximo año, debido a la caída en la venta de sus autos.

Colapso devastador

Frank indicó que la ayuda a la industria automotriz es ahora una mayor prioridad ya que el colapso o quiebra de una de las automotrices devastaría al sector financiero.
Sin embargo, agregó que EE.UU. se encuentra “secuestrado” por el debate político sobre cómo ayudar a las compañías de Detroit.

En un comunicado desde la Casa Blanca, el presidente George W. Bush dijo estar “preocupado sobre la viabilidad de las compañías de automóviles”.

“Al mismo tiempo, me preocupa que se le facilite dinero de los contribuyentes a esas empresas que podrían no sobrevivir”, agregó.

Entre el gobierno de Bush y el Congreso existe el consenso de que las automotrices necesitan ayuda, pero los funcionarios no han logrado llegar a un acuerdo sobre cómo hacerlo, mientras que algunos legisladores se oponen a cualquier tipo de asistencia.

La Casa Blanca se niega a utilizar parte del paquete de ayuda de US$700.000 millones que se aprobó para la banca, bajo el argumento de que el dinero está destinado para ayudar a estabilizar al sector financiero.

En su comunicado, el presidente Bush expresó que desea que el Congreso actúe la próxima semana en un plan de rescate para la industria automotriz mediante la modificación de un fondo de US$25.000 millones que fue establecido para promover tecnologías energéticas más eficientes.

Pero los demócratas en el Congreso se oponen a la medida e insisten en que el dinero debe salir del fondo para el rescate de la banca.

Rectificación de errores

La visita a Washington de los directores ejecutivos de General Motors, Ford y Chrysler es la segunda que se produce en 15 días en busca de ayuda.

En la primera oportunidad el Congreso rechazó su solicitud de un préstamo por US$25.000 millones.

Esta vez, en una muestra de prudencia y rectificación, llegaron a la capital estadounidense en autos híbridos y no en los jets privados que utilizaron para transportarse en la primera ocasión.

Rick Wagoner, Alan Mulally, y Bob Nardelli, ofrecieron trabajar por un salario de US$1 al año si el Congreso le concede un préstamo de rescate que ascendería a US$34.000 millones.

“Estamos aquí hoy porque cometimos errores y porque circunstancias más allá de nuestro control nos empujaron al límite”, dijo el jefe de General Motors, refiriéndose a la crisis crediticia global.

El sindicato automotriz, por su parte, brindó su apoyo a los fabricantes de automóviles para que pudieran conseguir la asistencia del gobierno.

El corresponsal de la BBC en la capital estadounidense, James Coomarasamy, señaló que los directivos “dijeron haber aprendido de sus desaciertos, reduciendo sus salarios y sus beneficios y manejando en esta ocasión hasta Washington en automóviles híbridos, en lugar de volar en los aviones privados de la corporación, pero ellos aún tienen mucho trabajo por hacer”.

Propuestas

En sus propuestas presentadas este jueves, los directivos de las compañías automotrices ofrecieron recortar los costos, reducir su deuda e invertir en tecnologías más ecológicas. Además, se ofrecieron a trabajar por un dólar al año, si su plan era aceptado.

La suma de US$34.000 millones, de ser aprobada, sería distribuida de la siguiente manera:

General Motors solicitó al Congreso un préstamo de US$12.000 millones, con un incremento adicional de US$6.000 millones, en caso de que fuera necesario.

Ford pidió US$9.000 millones que espera no necesitar en su totalidad.

Y Chrysler, por su parte, calculó que necesita US$7.000 millones para sobrevivir a la dramática situación que han sufrido sus ventas y por lo que ha tenido que recurrir a sus reservas de efectivo.

* BBC Mundo